La historia de la casa Wempe

Una historia repleta de tradición e innovación.

1878–1921 Gerhard Dietrich Wempe - Pionero de una empresa familiar

Gerhard D. Wempe, nacido el 26 de marzo de 1857, está considerado en Alemania como un pionero en el comercio de relojes y joyas. Con valor, creatividad, innovaciones inteligentes y buenas ideas, en 1878 sentó las bases para una gran empresa internacional que aún a día de hoy sigue llevando su nombre. Gracias a las atractivas exposiciones y la laboriosa decoración de sus escaparates atraía a la clientela como ningún otro negocio en su época. Aún a día de hoy, el concepto de estas exposiciones es un emblema en la empresa familiar. Tardó muy poco en ganarse el apodo «Gülden Gerd» (Gerd dorado) y, hasta su muerte, en 1921, consiguió ampliar el modesto negocio de Elsfleth con seis sucursales en Oldemburgo y Hamburgo, todas ellas con gran éxito. La fórmula de Gerhard D. Wempe también guio a la empresa durante las crisis más graves de los años siguientes: en sus tiendas se ofrecía la mejor calidad, la selección más amplia de relojes y el trato más exquisito a los clientes. Actualmente, Wempe es una empresa internacional con sucursales en todo el mundo.

1878 – Se sientan las bases.

Nace la empresa familiar: Gerhard D. Wempe se estableció en Elsfleth con un capital inicial de 80 marcos. El 5 de mayo de 1878 inauguró su primer negocio, un pequeño y humilde taller relojero con tienda ubicado en la casa de su tía Caroline. Aquí se adaptó a las necesidades particulares de su clientela. La economía estaba estancada, ya que en Elsfleth se construían barcos de vela y estaba comenzando la era de los buques de vapor. Por lo tanto, Wempe se dedicó inicialmente al comercio con relojes de segunda mano. Y tuvo éxito, ya que rápidamente le apodaron «Gülden Gerd».

En este momento comenzó el laborioso diseño de su escaparate: una innovación que aún a día de hoy sigue siendo el emblema de la empresa familiar.

1894 – Oldemburgo y Suiza

Después de 16 años pasó a la siguiente etapa: una segunda sucursal en la ciudad residencial de Oldemburgo. Tampoco aquí su concepto encontró competencia. Para desarrollar la gama de productos en el segmento de precios más elevado, viajó a Suiza con su hijo Herbert, de doce años. Los contactos que establecieron con las manufacturas relojeras serían muy útiles para la empresa en el futuro. Pero para comenzar, estas nobles marcas otorgaron un brillo muy especial al negocio.

1907 – La primera sucursal en Hamburgo

En 1907 Wempe se arriesgó a dar el salto a la gran ciudad de Hamburgo, donde inauguró su primer establecimiento en la calle Schulterblatt 141. Su filosofía empresarial se impuso también en la metrópoli. Ya desde el primer año obtuvo una facturación de 100 000 marcos. Pero el éxito no se le subió a la cabeza, y continuó administrando la empresa de una manera tan ahorrativa como durante los comienzos en la zona de provincias. Su hijo Herbert se desplazaba en tranvía para entregar la mercancía. Y, al igual que antes, invertía sus ganancias en la empresa. Como comerciante líder de relojes y joyas en Hamburgo, Wempe creó una pequeña red de sucursales. En 1914 ya había cuatro locales comerciales más. Gerhard Diedrich Wempe quería tener presencia en todas las zonas de la ciudad, pero la Primera Guerra Mundial se interpuso en sus planes.

1921–1963 Herbert Wempe - La era de los talleres de cronómetros

Tras la muerte de su padre, Herbert Wempe asumió a los 31 años la responsabilidad de la empresa. Según la máxima de su padre, invirtió con valentía y visión de futuro. Se dotó a todos los locales con un diseño uniforme, tanto en el interior como en el exterior. Actualmente esto está denominado como «identidad corporativa», pero en los años 20 del siglo pasado no era una práctica en absoluto común. De esta manera quedaba garantizado que el cliente siempre pudiera reconocer las sucursales de Wempe y sentirse como en casa. Otra de las características exclusivas que introdujo el hijo del fundador de la empresa fue la ampliación del servicio de atención al cliente. Wempe reparaba todo tipo de relojes, también los de las famosas marcas suizas. Gracias al éxito económico, Wempe superó la crisis económica y la recesión. Y Herbert Wempe consiguió además otros grandes avances: bajo su liderazgo se desarrolló una fabricación de cronómetros propia, internacional y competitiva, en la que también se podían formar relojeros con talento. Además, fomentó la investigación y la formación continua de jóvenes relojeros en el ámbito de la regulación fina de relojes en el centro conocido como «observatorio astronómico de Glashütte».

1923 – La sede central

Entre las primeras actividades oficiales se incluyó la compra de un edificio en el número 23 de la popular calle Steinstrasse. Herbert Wempe lo bautizó con el apodo de su padre: «Gülden Gerd». Hoy en día sigue siendo la sede central de Wempe.

1938 – La fabricación propia de cronómetros

La siguiente gran inversión fue la adquisición de la Hamburger Chronometerwerke GmbH. Herbert Wempe compró a los armadores de Bremen y Hamburgo la Hamburger Chronometerwerke GmbH, fundada en 1905 y que, bajo la dirección del célebre fabricante de cronómetros Ferdinand Denker, producía cronómetros de marina de alta precisión. De esta manera sentaba las bases para la fabricación propia, internacional y competitiva de cronómetros.

Poco tiempo después comenzó en Glashütte la productiva colaboración entre Herbert Wempe y Otto Lange, el nieto del fundador de la industria relojera sajona Ferdinand Adolph Lange. Juntos fundaron el grupo de trabajo «observatorio astronómico de Glashütte». Su objetivo era crear un instituto de investigación y formación continua para jóvenes relojeros, así como un instituto de afinación para la regulación fina de relojes.

1945 – Reconstrucción complicada

Wempe tampoco pudo escapar de la Segunda Guerra Mundial; en 1945 Hamburgo había quedado destruido. La guerra frustró todos los planes. Wempe ya había perdido la autonomía en 1939, y dependía del Ministerio de Marina y Aviación. Tras la destrucción de Hamburgo, Wempe tuvo que poner su negocio en manos de un fiduciario, aunque cinco años después pudo reintegrarse. El hijo mayor, Herbert Wempe Jr., que estaba destinado a tomar las riendas de la empresa, no volvió de la guerra. Comenzaba una nueva fase de complicada reconstrucción.

1963–2003 Hellmut Wempe - Expansión internacional

El hijo más joven de Herbert Wempe, Hellmut, se atrevió a abrir nuevas vías para dar a conocer la empresa en todo el mundo. Ya con 13 años asumió sus primeras responsabilidades y cuando contaba con 18 años, en 1950, se unió a la empresa. La primera tienda que dirigió de manera independiente se encontraba en Hamburgo, en el barrio de Barmbek. Bajo su dirección, la empresa familiar inauguró diez sucursales hasta comienzos de los años 60. Después, Hellmut Wempe convirtió el negocio familiar local en una empresa con presencia internacional. Durante su etapa, Wempe creció hasta contar con 29 sucursales en todo el mundo.

1963 – Hellmut Wempe asume la dirección de la empresa

Tras la muerte de Herbert Wempe, Hellmut Wempe asumió la dirección de la empresa.

1967 – Crecimiento de la empresa.

Hellmut Wempe se atrevió a cruzar la frontera de Hamburgo. En primer lugar llegó a Lübeck y, más tarde, en 1967, a Bremen. Con intervalos de un año entre cada nueva inauguración, se abrieron sucursales en Berlín, Hanóver, Fráncfort, Colonia, Hamburgo Jungfernstieg, Stuttgart y Múnich. En 1979 la empresa contaba con más de diez sucursales.

1980 – Expansión al extranjero

Para la primera sucursal en el extranjero se optó por la ciudad de Nueva York. De acuerdo con las exigencias de una ubicación exclusiva, la dirección elegida fue la Quinta Avenida. Los primeros años fueron complicados, pero finalmente Wempe también se estableció en la metrópoli americana. Esto supuso un estímulo. Como siguientes destinos siguieron París, Viena, Londres y Madrid. Wempe tiene una boutique incluso en el crucero de lujo «MS Europa».

Desde 2003, Kim-Eva Wempe - El camino hacia el futuro

Sus predecesores eran relojeros con un fuerte sentido empresarial. Por su parte, Kim-Eva Wempe estudió Ciencias Empresariales y, hasta la fecha, está demostrando que también ha heredado el amor por los relojes y la joyería. En varias etapas, ha guiado el desarrollo de la empresa estratégicamente hacia nuevas direcciones, sentando así las bases para continuar con la expansión. Todo comenzó con el diseño de una línea de joyería para el cambio de milenio. Bajo la marca BY KIM, ha desarrollado junto a sus compañeros una firma propia en el diseño de joyería: voluminosa y sin embargo transparente, cosmopolita para mujeres que siguen la moda y viven de acuerdo con su tiempo. Las sortijas, collares, pulseras, pendientes y broches han obtenido un reconocimiento internacional. BY KIM se ha convertido en un éxito y actualmente supone el segundo segmento de facturación de la empresa. En tan solo unos años, Kim-Eva Wempe ha expandido significativamente la empresa familiar. Lo que anteriormente era un comerciante de relojes y joyería, es actualmente también una marca de relojes y joyería con piezas creadas en talleres innovadores que pertenecen a la empresa. Durante su etapa, la facturación de Wempe se ha duplicado entre 2003 y 2011, y el número de trabajadores se ha triplicado. «Nuestros trabajadores conforman el capital con el que también mis hijos crearán valor a cambio», afirma Kim-Eva Wempe. Su hija Chiara está interesada en el diseño de joyas y su hijo Scott ya tiene algunas ideas para la empresa. Así que Wempe seguirá siendo Wempe también en la próxima generación.

2003 – Kim-Eva Wempe asume la dirección de la empresa

Con motivo del 125 aniversario de la empresa, el 5 de mayo de 2003 Kim-Eva Wempe asumió la dirección de las actividades operativas de parte de su padre Hellmut. Como comentó en su momento, a él no le resultó fácil soltar las riendas. Pero ha reconocido que, con su hija, la tradición Wempe está en las mejores manos. La empresa ya se encuentra en la cuarta generación, y Kim-Eva Wempe ha hecho honor a la confianza que había recibido. Ha impulsado innovaciones, como la línea de joyería, y ha recuperado ideas de sus predecesores.

2005 – El observatorio astronómico

Kim-Eva Wempe compró en 2005 el observatorio astronómico de Glashütte, para el que su abuelo tenía grandes planes y que por entonces estaba completamente abandonado. Gracias a su iniciativa, el observatorio ha experimentado un renacimiento; como institución en la que la investigación científica comparte espacio con la relojería, como institución de formación para jóvenes relojeros y como vivero para cultivar futuras ideas. Desde 2006 se fabrican relojes de pulsera en el laboratorio astronómico: «Wempe Chronometerwerke Glashütte I/SA» y «Wempe Zeitmeister Glashütte I/SA» llevan orgullosos el nombre de la familia. El primer centro de control de cronómetros alemán se ocupa de comprobar y certificar estos relojes en el observatorio astronómico, mientras que las reparaciones y trabajos de mantenimiento se realizan junto a los relojes de las grandes marcas en el taller relojero asociado. Este taller, por cierto, es el más grande de Europa regentado por un minorista. Los relojes Wempe también se convirtieron rápidamente en un éxito. Ya en 2011 se inauguró en Glashütte un edificio de ampliación que ha multiplicado la capacidad para la producción y la prestación de servicios.

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